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miércoles, 10 de agosto de 2011

UNA MODALIDAD DE TRATAMIENTO

IDENTIDAD DE GÉNERO:

            En cada contexto histórico y cultura se construyen modelos hegemónicos de masculinidad y feminidad. Mientras el sexo se encuentra determinado biológicamente, el género refiere a la construcción social y cultural de los atributos, roles e identidades esperadas y asignadas a las personas en función de su sexo. Por tanto, en la medida que es construido social y culturalmente, es plausible de ser re-inventado, de-construido, modificado, redefinido por la propia cultura.
            Todo el conjunto de significaciones que le damos a nuestras partes corporales, a nuestras funciones, a nuestras formas y también a nuestros rasgos psicológicos, constituyen la identidad de género: masculinidad y feminidad psicosociales.        
            El género me habla de la imposición diferencial impuesta a hombres y mujeres sobre la base del sexo biológico.
            La palabra imposición establece una situación de fuerza, de violación de una relación que podría ser igualitaria pero que no lo es. No se trata de ninguna manera de una relación de complementariedad o sea de la igualdad en la diferencia, sino de una relación de oposición jerárquica, en donde la diferencia en realidad está sosteniendo la desigualdad.
Debemos tener en cuenta que el concepto de diferencia que tenemos internalizado es un concepto construido socialmente, no es una diferencia natural. Por ejemplo: que yo vea o interprete mi cuerpo femenino como grácil, liviano, delicado, con poca capacidad para la destreza física, con menos posibilidades para la actividad que el hombre, o sea que me vea más pasiva, es parte de mi género.  En esta forma de ver e interpretar los sexos, se esconde una situación de subordinación e inferioridad.
Los rasgos denominados femeninos y masculinos contribuyen a formar las máscaras con las que establecemos la relación con la gente. Son parte de ese gran repertorio de conductas con las que tratamos de satisfacer a los demás para garantizarnos un lugar afectivo seguro.
La identidad de género es lo que una cultura ha definido para ella misma como comportamiento propiamente masculino o femenino.


SUBJETIVIDAD FEMENINA:

Prestar atención a:

¨      Cómo nos construimos las mujeres en tanto sujetos de nuestra cultura.
¨      La incidencia de la cultura en nuestra salud mental.
¨      Construcción del Género Femenino a lo largo de la historia.
¨      De qué manera las condiciones de vida de las mujeres, en especial de la vida cotidiana, repercuten de modo decisivo sobre sus modos de enfermar.


MODELO TENSIONAL-CONFLICTIVO: Un paradigma en la salud mental de las mujeres

La formulación sería: “las mujeres padecen estados de malestar, que expresan a través de sentimientos de tensión y de conflicto; la agudización de los estados de conflicto, denominados crisis, constituyen situaciones óptimas para abordar las problemáticas de las mujeres”.

Se basa en identificar a las mujeres como un grupo social que padece condiciones opresivas de existencia, especialmente en sus vidas cotidianas.  Define dos espacios de realización para las mujeres: ámbito doméstico y el ámbito extradoméstico (a veces superpuestos a ámbito privado y ámbito público) y caracteriza diversos modos de malestar de las mujeres en ellos y en la interacción entre ambos espacios. Pretende examinar, reconocer y denunciar las condiciones de vida que producen modos específicos de enfermar de las mujeres; hasta ahora ha habido un centramiento en las condiciones de la maternidad, de la sexualidad y del trabajo femeninos. Asocia la salud mental de las mujeres al enfrentamiento de los conflictos, y destaca los estados de crisis evolutivas –adolescencia, mediana edad- o accidentales –embarazo, aborto, divorcio- como propiciadores de transformaciones para la salud mental. Insiste en la necesidad de la construcción de la subjetividad femenina basada en la participación social, y en el concepto de las mujeres como sujetos sociales.


CONCEPCIÓN PARTICIPATIVA:

Reconocer:

¨      La necesidad de ubicar a las mujeres como sujetos sociales activos.
¨      Las necesidades de la población con la cual trabajamos y definir acciones y criterios de salud mental desde las mismas protagonistas y la colaboración de equipos multidisciplinarios.
¨      La construcción colectiva de la noción de Salud Mental teniendo en cuenta los diferentes momentos de la vida.
¨      La necesidad de construir un proyecto de concientización y de transformación de las condiciones de la vida cotidiana, así como de aquellos factores opresivos que constituyen modos de vida enfermantes.
¨      Los factores de nuestra cultura patriarcal con sus particulares normas y valores acerca del lugar y papel de las mujeres en esta cultura.


PATOLOGÍAS DE GÉNERO:

Se torna necesario prestar atención a:

¨      Diferencias de organización psicológica.
¨      Diferencias en las líneas de desarrollo.
¨      Diferencias en los patrones que conforman la identidad.
¨      Diferencias en la delimitación de lo que para cada género se constituye en “placer de ser causa”.
¨      Diferencias en los malestares y en los motivos que desencadenan y mantienen tales malestares.

            Se tiene en cuenta que ser hombre o mujer, en la cultura en la que vivimos y reconstruimos cotidianamente, se constituye en un factor diferencial fundamental a tener en cuenta para el estudio de la mente.  Ciertas concepciones de modelos de salud sobre las cuales se realizan las intervenciones, psicoterapéuticas en especial, deben ser cuestionadas en la medida en que contribuyen a sostener modos de vida enfermantes y/o sostenedores de malestar, promoviendo la perpetuación de patologías de género.

            El tener en cuenta el Factor Género como uno de los organizadores privilegiados de la realidad y de la subjetividad, ha permitido comenzar a pensar sobre las “neurosis no específicas”. Puntualizar además la estrecha relación existente entre los malestares femeninos, su especificidad con el modo de vida, con la vida cotidiana de las mujeres. Poner de relieve la importancia de los roles sociales (adjudicados-asumidos), las funciones que acarrean y la posición social que estos delinean y su relación con la producción de efectos psicológicos sobre la subjetividad e identidad femeninas.

            Aparece necesario incorporar la Perspectiva de Género Femenino para la comprensión del malestar de las mujeres desde una visión que incluya la construcción social de las mujeres como sujetos, y la asignación de espacios de poder a las mujeres en nuestra cultura, como determinantes clave de sus procesos psicopatológicos. A esto lo denominamos psicopatologías de género femenino.
            Nuestro modo de concebir la psicopatología de género nos aleja de la perspectiva tradicional que caracteriza a las histerias, las depresiones, etc., como estructuras clínicas: aquí las ofrecemos en términos de procesos, de elementos de una personalidad que se van conjugando como modos de actuar, sentir, pensar, que ofrecen distintas respuestas ante determinados acontecimientos. Enfatizamos el carácter de ir siendo, de ir construyéndose en cada momento en que abordemos el malestar psíquico femenino, sea cual fuere la forma de expresión que éste adquiera. Esta perspectiva de construcción dinámica se opone a la noción de estructura que define ciertos modos de concebir las depresiones de las mujeres. Dentro de esta perspectiva de ir construyéndose el malestar femenino, nuestro enfoque nos orienta a entender los sentidos que se le otorgan a dicho malestar, especialmente aquella construcción de sentidos enraizada en las condiciones de la vida cotidiana de las mujeres. (…) Nuestra noción es que vamos construyendo nuestra salud mental de acuerdo con ciertos procesos históricos, sociales, económicos, o sea, a través de múltiples entrecruzamientos que la van configurando. No se trata de que se haya vuelto “patológico” algo que originariamente era “normal”. Se trata, en cambio, de modos de ir siendo, de ir construyéndonos como mujeres de nuestra generación, de nuestra cultura, de nuestro origen étnico, esto es, atravesadas por múltiples determinaciones que van configurando nuestro ir siendo. Dentro de este contexto de comprensión ubicamos el concepto de malestar femenino en el campo de la salud mental.

            Destacar nuestro interés en que esta perspectiva se extienda incluso a la problemática de la construcción social de la subjetividad masculina y de sus modos de enfermar, que dé cuenta de la especificidad masculina en sus procesos salud-enfermedad.


MALESTAR PSÍQUICO FEMENINO

            Incluir al noción de Malestar como otra categoría de análisis que no se encuentra involucrada en la clásica dualidad salud/enfermedad, sino que se introduce como un tercer término que, al modo de nociones transicionales, a medias subjetivo y objetivo, externo e interno a la vez, participa de una lógica paradojal ya que no sostiene la clásica diferenciación sano-enfermo, normal-patológico.

            El malestar queda como expresión de un conflicto que resulta de la diferencia entre las expectativas sociales respecto al cumplimiento del rol social y las posibilidades reales de desempeño del mismo.
La expresión paradigmática de este malestar lo constituye la depresión, siendo esta afección descrita como modelo del sufrimiento femenino, a la vez que el modo de expresión que localiza a quienes la padecen dentro del universo de los afectos.


FACTORES QUE INCIDEN EN LA SALUD MENTAL DE LAS MUJERES

DE RIESGO: Aquellos que afectan en la construcción de la subjetividad femenina. Situación o conjunto de situaciones que ofrecen una probabilidad mayor al promedio de provocar estados de morbilidad o de enfermedad mental. Tales como: edad, nivel ocupacional, cantidad y edad de hijos, estado civil, situaciones de duelo, fenómenos de violencia, relaciones de poder dentro del ámbito familiar, asignación cultural del poder de los afectos al género femenino, relaciones de poder dentro del ámbito laboral.

FACTORES PROVOCADORES: Pérdidas de seres queridos, especialmente por muertes, por ejemplo, la muerte de la madre a temprana edad.

FACTORES DE VULNERABILIDAD: Factores que vuelven susceptibles a las mujeres de perder su salud mental (dependencia económica de la pareja, maternalización de los vínculos).

FACTORES PREDISPONENTES: Experiencias en la infancia que dejan a un sujeto particularmente sensible para enfermar (incesto, violencia).

FACTORES PRECIPITANTES: Factores que operan en el momento en que se inicia la enfermedad (mudanza).

FACTORES DE PROTECCIÓN: Factores que actúan a modo de contención al momento en que se despliegan condiciones de riesgo (trabajo extradoméstico, amigas, etc)

Tener en cuenta que un factor de vulnerabilidad puede transformarse en un factor de riesgo en la medida en que se interpreta dentro de un contexto socio-histórico determinado.
Por otro lado, no se puede individualizar un factor único como agente de enfermedad mental, y sí, en cambio, un conjunto de factores riesgosos para la salud femenina.


TEMÁTICAS RELATIVAS AL CAMPO DE LA SALUD MENTAL DE LAS MUJERES

¨      Socialización temprana.
¨      Sexualidad y construcción de la Identidad.
¨      Roles sociales adjudicados/asumidos tradicionales – Cuestionamiento - Desnaturalización
¨      Relaciones de poder intergéneros e intragéneros
¨      Violencia de Género: Física – Simbólica – Psicológica – Visible – No visible
¨      Vinculación afectiva: vínculos originarios y su relación con vínculos actuales
¨      Maternidad – Trabajo – Sexualidad – Relación de pareja
¨      Consumo de Drogas y alcohol
¨      Cuerpo Femenino – Autoconocimiento
¨      Placer/Satisfacción – Malestar/Dolor psíquicos
¨      Representaciones sociales – Mandatos Socioculturales – Predicados familiares sobre lo que es ser y debe hacer una Mujer – Deconstrucción/Reconstruccion del género femenino
¨      Ámbitos: Público – Privado y sus efectos sobre la generación de malestar psíquico.
¨      Signos de Malestar – Resolución y Problematización - Medicalización de los conflictos.
¨      Autonomía psíquica y física frente a los roles sociales asignados, mandatos socioculturales, predicados familiares.
¨      …..

Fuente:
Alicia Lombardi, Entre madres e Hijas
Mabel Burín, El malestar en las mujeres

EMPEZEMOS POR NOSOTRAS

Las mujeres nacemos para hacernos cargo de los otros, sean esos otros hijos, marido, hermanos, padres, y en ese hacer nos olvidamos de nosotras mismas, los mandatos sociales operan desde dos sentidos pero ambos apuntan en contra nuestra.
Por un lado Ser lo que los demás quieren que seamos, buenas en todo, buenas madres, buenas esposas, buenas hijas, lindas, seductoras, pero también recatadas, que brindemos una buena imagen para que los demás se sientan orgullosos de nosotras.
Por el otro que estemos al tanto de todo, y ese todo tiene que ver fundamental mente con el CUIDADO y lo AFECTIVO, si algo le pasa a nuestros hijos lo primero que se preguntaran es donde estaba su madre???? Pocas veces se preguntara por el padre.
Cada una de nosotras tiene, de alguna manera, una reflexión de lo que es vivir, una idea de cómo queremos vivir nuestra vida. Tenemos una fantasía, tenemos una propuesta por dónde transitar, por dónde diseñar nuestra vida. Es importante entender que cuando una nace la proposición es vivir la vida, tener una buena vida. En ningún caso la proposición es venir a sufrir a este valle de lágrimas (nadie se atrevería adecirle a una niña de 5 años que la propuesta es que venga a sufrir). (Margarita Pizzano)
Como mujeres debemos ocuparnos, y dejar de preocuparnos, ocuparnos de nosotras mismas y ocuparnos de quienes realmente nos importa sabiendo que es imposible hacerlo solas, que no tenemos porque ser buenas para todos porque nadie lo es ,y que sola no podemos, Reconocer nuestros propios limites es la primera condición para ocuparnos de nosotras y de los que amamos, pero en eso no se nos debe ir la vida, nuestra vida, la que solo depende de nuestra construcción.
Alejandra Suarez